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Ayuda a tus hijos a tener una mentalidad emprendedora

Con tu ejemplo, paciencia y los pasos correctos, podrás educar a tus hijos con una mentalidad emprendedora para que construyan la vida de sus sueños.

Imagen destacada - mentalidad emprendedora
Oyster 28 de abril, 2020

¿Qué quieres ser de grande?

Bombero, policía, bailarina, astronauta, futbolista… La pregunta que todos recibimos cuando somos niños normalmente es respondida con una profesión que imaginamos emocionante o llena de aventuras, pero que no refleja una mentalidad emprendedora. Y al crecer, muchos tomamos un camino diferente, incluso lejano a esos primeros sueños infantiles.

Muy pocos son los niños que responden “quiero poner una empresa”, o “voy a tener mi propio negocio”. Casi nadie puede afirmar “desde que nací sabía que iba a dedicarme a los negocios”. ¿Por qué pasará esto?

Porque, en realidad, los emprendedores no nacen, se hacen.

En Oyster creemos que todas las personas tienen un talento, una idea o una misión que pueden convertir en un gran negocio. Sin embargo, muchos creen que no tienen madera de emprendedor. Piensan que “no le saben a los negocios”, que no tienen suerte o que no poseen lo que se necesita para emprender.

La verdad es que todos, con los conocimientos, habilidades y recursos adecuados, podemos ser emprendedores.

Lo que hace falta es que desde pequeños nos inculquen cómo hacerlo. Por eso, queremos compartirte algunas ideas para educar a tus hijos con una mentalidad emprendedora.

Enséñales a ahorrar

Para crecer con una mentalidad emprendedora, es fundamental que los niños aprendan a ahorrar. Pero para poder hacerlo, antes tienen que aprender a conocer el valor de las cosas. Sin una guía, los pequeños no pueden saber de dónde provienen los bienes, los juguetes, la ropa o la comida. Es por ello que los primeros años de la vida pensamos que los objetos y comodidades que nos rodean aparecen simplemente porque se las pedimos a nuestros padres.

El siguiente paso es enseñarles el concepto del dinero: mostrarles poco a poco qué es, ayudarles a entender que el dinero sirve para obtener algo a cambio, que no crece en los árboles o se puede crear mágicamente… y que es limitado. Con esto, tus hijos poco a poco irán aprendiendo que cada cosa tiene un valor y un precio; y por tanto, a manejar el dinero.

Es entonces cuando será momento de enseñarles a ahorrar; es decir, a conservar dinero para el futuro. Muchos especialistas en psicología y pedagogía sugieren que los niños que saben gestionar el dinero y la importancia de no desperdiciarlo estarán mejor preparados para su vida adulta.

Lo primero es que aprendan por imitación, siguiendo tu ejemplo. Si en casa observan que tú cuidas las cosas, ahorras agua, energía o los objetos que realmente siguen siendo útiles para los miembros de la familia, ellos espontáneamente darán sus primeros pasos para ahorrar, y más adelante entenderán la importancia de hacer buen uso del dinero.

5 lecciones para aprender a ahorrar

Posteriormente, puedes profundizar en su aprendizaje del ahorro enseñándoles las siguientes lecciones:

  • No todo lo que se quiere se puede obtener con dinero.
  • Cada cosa tiene su precio y el valor de algunas cosas no se mide en riqueza económica.
  • Sus padres no pueden disponer de dinero ilimitado, y que es muy difícil poseer todo el dinero que se desea.
  • Muchas cosas quieren comprarse solamente por deseo o capricho y otras son necesidades reales.

Otras formas de fomentar el ahorro son:

  • Jugando juntos juegos de mesa, como ‘Monopoly’, ‘Cashflow’, ‘Lotería financiera‘ o ‘Memoria financiera‘, por mencionar algunos.
  • Comprando o fabricando el clásico cochinito para que vayan guardando en él sus monedas.
  • Implementar métodos del reciclaje y separación de la basura.

Ayúdales a ser constantes

Para poder formar en tus hijos una mentalidad emprendedora, también es importante forjar en ellos la cualidad de la constancia. Es muy positivo que al crecer conozcan los beneficios de concluir lo que comienzan y entiendan que llevar sus proyectos hasta el final es fundamental para conseguir sus objetivos y realizarse como personas.

Una forma muy útil de hacerlo es enseñarles y demostrarles cada día que todo se consigue con esfuerzo. En casa, es necesario que todos tengan deberes, como hacer su cama, guardar sus juguetes, doblar su ropa o levantar sus trastes, por ejemplo. Cuando lo hagan, procura siempre reconocerlo y hacerles sentir lo valioso que es. También puedes incorporar conceptos como la recompensa o la ganancia. Por ejemplo, si además de sus tareas diarias se hacen cargo de algo adicional como separar la basura o barrer alguna habitación, es una buena oportunidad para darles una ‘compensación’ como una golosina, una hora adicional de videojuegos u otra actividad que les guste, o una pequeña cantidad de dinero para que la usen como prefieran. 

Si tus hijos comprenden que cumplir constantemente con las obligaciones y crear buenos hábitos mejora la calidad de vida, cuando sean adultos les será más fácil comenzar negocios y perseverar hasta volverlos un éxito.

Muéstrales cómo ser independientes

Otra de las cualidades fundamentales para desarrollar una mentalidad emprendedora es la independencia. Es decir, la capacidad de hacerse cargo por sí mismo de las propias emociones, necesidades, responsabilidades, así como de las consecuencias de las decisiones y acciones que se realizan.

Si bien los seres humanos somos completamente dependientes de los padres para sobrevivir los primeros años de nuestras vidas, con el paso de los años lo saludable es aprender las conductas y las habilidades necesarias para desarrollarse como un individuo. Es por ello que mientras más pronto comiences a enseñarles a tus hijos a valerse por sí mismos será mejor, pues su personalidad será reforzada y les será más fácil ir aprendiendo a hacer sus cosas sin depender de otros.

Además, si tus pequeños crecen con la independencia adecuada, podrán desempeñarse con seguridad y confianza en sí mismos en la escuela, en equipos deportivos, con sus amigos y por ende, en el ámbito profesional cuando sean mayores. Todo ello se traducirá en habilidades para tomar decisiones, resolver problemas y no depender de superiores jerárquicos, estructuras rígidas o de la disponibilidad del mercado laboral para salir adelante.

La mentalidad emprendedora empieza en casa

Si tomas en cuenta estas ideas y las pones a prueba con paciencia y empatía con tus hijos, descubrirás que no es tan difícil que crezcan con personalidad y mentalidad emprendedoras. Como siempre, tu ejemplo les ayudará a desarrollarlas naturalmente. Cuando sean adultos y alcancen sus metas, sabrás que esos emprendedores no nacieron así; tú los hiciste.

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