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Pagos contactless, ¿son realmente seguros?

Ofrecen comodidad y son más higiénicos, pero ¿realmente son seguros los pagos contactless? Conoce más sobre la nueva forma de hacer tus transacciones.

Imagen principal - pagos contactless
Oyster 17 de agosto, 2020

La tecnología contactless es el último desarrollo mundo de los pagos con tarjeta.

En los “viejos tiempos” —sí, sabemos que ni tanto, serán unos cinco años— para pagar con tarjeta se seguía este ritual: escoger o consumir algo, sacar la tarjeta para que el encargado la tomara, la deslizara por la máquina, y firmar.

Eso cambió cuando las tarjetas con chip aparecieron. Desde entonces, para pagar solo se inserta el plástico en la terminal punto de venta.

Y ahora, la tecnología trae nuevas formas de hacer compras, con los pagos contactless o sin contacto a través de tarjetas o aplicaciones móviles. Con este sistema lo único que tienes que hacer es acercar tu plástico o tu dispositivo a un lector. Listo, no más firmas ni apretar botones para ingresar un NIP.

Pero ¿son realmente seguros los pagos contactless?

Hablando desde una perspectiva sanitaria, en esta ‘nueva normalidad’ se recomienda evitar el contacto físico y no manejar efectivo. En una encuesta reciente hecha por MasterCard a 17,000 consumidores en 19 países, el 82% dijo ver a los contactless como la “forma más limpia de pagar”.

Por otro lado, las tarjetas con chip y las contactless se están volviendo la norma en muchos países, pues estos pagos no transmiten tu nombre, número de tarjeta o código de seguridad.

Las tarjetas contactless usan una tecnología llamada comunicación de campo cercano o NFC por sus siglas en inglés. Tienen un chip computacional y una pequeña antena que usan para comunicarse con un lector cuando quieres comprar algo.

Tokens para proteger tus datos

Para lograrlo, la tarjeta envía al lector un código de un solo uso, o token, con información que no expone detalles de tu cuenta. Y después, la próxima vez que compras algo, envía un código diferente.

Este token es una combinación aleatoria de números y símbolos que representa los datos de tu tarjeta y es diferente en cada operación, lo que significa que aun cuando alguien robara la información de tu transacción, no podrá usarla otra vez para hacer un movimiento no autorizado. Y tampoco se puede rastrear para obtener el número de la tarjeta.

Es el mismo proceso que se realiza cuando se inserta una tarjeta con chip en una terminal, pero las contactless son mucho más rápidas: una transacción insertando tarjeta tarda unos 30 segundos, mientras que un pago sin contacto toma entre 13 y 15 segundos.

Los pagos móviles también usan la tecnología NFC, y por esa razón los fraudes “en persona” irán a la baja.

Para que un pago contactless sea realizado, la tarjeta debe ser utilizada en una forma específica, pues debe ser colocada a unos pocos centímetros del lector, y además no debe estar cerca de ningún objeto metálico como llaves, teléfonos u otras tarjetas sin contacto.

Hackers, ¿amenaza real?

Pero ¿y los hackers? Existen leyendas urbanas de delincuentes que pueden acercarse a personas distraídas y colocar lectores o dispositivos cerca de sus bolsas o carteras para extraer el dinero de sus tarjetas contactless, pero hasta la fecha no hay evidencia de casos conocidos o reportes ante instituciones financieras de que algo así haya sucedido.

Aunque no es imposible tener acceso a la información, expertos en tecnologías de seguridad y protección de identidad indican que no es una amenaza viable. Además, con las notificaciones instantáneas y la protección contra fraudes que ofrecen las instituciones, sería muy difícil que un robo llegara a consumarse.

Como sucede siempre, la tecnología no sustituye a la vigilancia y las precauciones básicas. Si tienes cuidado, no tienes de qué preocuparte. Los pagos contactless son una forma cómoda y segura de comprar.

Si no lo has probado solicita tu tarjeta Oyster Mastercard y te aseguramos que, con el tiempo, no querrás pagar de otro modo.

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